La curiosa historia de quien tenía la difícil misión de convencer a Einstein de que estaba errado... ¡y lo logró!


En septiembre de 1905 Einstein publicó en la revista Annalen der Physik el trabajo Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, donde formula la Teoría Especial de la Relatividad. Diez años después, en una serie de conferencias ante la Academia Prusiana de Ciencias, presentó sus ecuaciones de campo, ecuaciones que son la base de la Teoría General de la Relatividad.

En 1917, ante la misma Academia, presentó su trabajo Consideraciones cosmológicas sobre la Teoría General de la Relatividad, donde plantea que, como consecuencia de aplicar las ecuaciones de la Relatividad General a un universo homogéneo y cuyo tamaño no varíe con el tiempo, se obtiene un modelo de universo compatible con las observaciones astronómicas.

Estos y muchos otros trabajos representaron una completa revolución en la física e hicieron de Einstein el científico más reconocido, prestigioso, respetado e influyente de la época.

Por otra parte, en junio de 1922, el matemático, físico y meteorólogo ruso Aleksandr Fridman publicó en la revista Zeitschrift für Physik el trabajo Sobre la curvatura del espacio en el cual plantea que se pueden aplicar las ecuaciones de campo a un modelo de universo homogéneo, pero cuyo tamaño no necesariamente sea constante en el tiempo, dando como resultado un universo en expansión.

En septiembre de 1922, Einstein publicó en la misma revista una nota en la que planteaba que el trabajo de Fridman contenía un grueso error y no era compatible con las ecuaciones de campo de la relatividad general.

En diciembre de 1922, después de leer la nota de Einstein, Fridman le escribió una carta en la que le explicaba por qué consideraba que sus cálculos eran correctos; sin embargo, Einstein se encontraba de viaje y muy posiblemente en febrero de 1923 aún no había recibido la carta.

«Su misión, señor Krútkov, si decide aceptarla, es localizar al elusivo profesor Einstein, lograr entrevistarse con él, discutir la carta y el trabajo de Fridman, convecerlo de que el error es de él y no de Fridman, y hacer que se retracte en el mismo medio donde escribió la nota». Quizás no exactamente en esos términos, pero sí en su significado, fue la difícil misión que se impuso Yuriy Aleksándrovich Krútkov, un físico amigo de Fridman.

Asumida la misión, Krútkov averiguó que Einstein había estado en Suiza, Francia, Japón, Palestina y España. También se enteró de que Einstein estaría en Leiden en mayo de 1923 donde participaría en los homenajes que se le rendirían a Hendrik Lorentz con ocasión de su jubilación.

Einstein visitaba Leiden frecuentemente y se hospedaba en casa de su amigo, el físico Paul Ehrenfest. Krútkov conocía a Ehrenfest debido a que, junto con Fridman, asisitió a los múltiples seminarios , charlas, conferencias y tertulias que organizara Ehrenfest en una temporada en que vivió en San Petersburgo. Krútkov se puso en contacto con Ehrenfest y le solicitó que intercediera para concretar una cita con Einstein.

Parece ser que durante la primera mitad del mes de mayo logró reunirse varias veces con Einstein en casa de Ehrenfest. El 7 de mayo Krútkov escribió en su diario: «Leí con Einstein el artículo de Fridman en el Zeitschrift für Physik». El 18 de mayo de 1923 Krútkov escribió a su hermana: «Vencí a Einstein en el discusión sobre Fridman: ¡el honor de Petrogrado está a salvo!».

Pocos días después, Einstein solicitó a la revista Zeitschrift für Physik que publicara lo siguiente:

Nota sobre el trabajo de A. Friedmann "Sobre la curvatura del espacio"
Por A. Einstein, Berlín
(Recibido el 31 de mayo de 1923)

En una nota anterior¹ critiqué el trabajo citado². Mi objeción, sin embargo, se basaba en un error de cálculo. Creo que los resultados del señor Friedmann son correctos y esclarecedores, como el señor Krutkoff y una carta del señor Friedmann me convencieron. El trabajo del señor Friedmann muestra que las ecuaciones de campo admiten, para la estructura del espacio, soluciones centrosimétricas tanto estáticas como dinámicas, o sea, que varían con el tiempo.
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¹ Einstein, A. 1922, Zeitschrift für Physik, 11, 326.
² Friedmann, A. 1922, ibíd., 10, 377.