Comparto una noticia que me ha parecido interesante y sorprendente: un equipo de astrónomos ha estudiado registros de un cometa, observado por el Telescopio Espacial Hubble en 2017 y que aún no habían sido analizados. El estudio de esos registros muestra cómo, al acercarse al perihelio, el calor del Sol causó que fueran apareciendo chorros de gas asimétricos, que crearon un par que fue frenando la rotación del cometa. Las observaciones son las de color amarillo en la figura: a principios del año 2017 se ve que, en la primera observación el cometa rotaba aproximadamente a ~1,25 revoluciones al día mientras que, en la última rotación, poco después del perihelio, rotaba a tan solo ~0,45 rotaciones al día.

Una observación posterior registrada al final del año 2017 (el círculo negro de la imagen) demostraba una rotación, ahora de nuevo rápida, de ~1,6 rotaciones/día. La curva negra es la estimación ajustada de la velocidad de rotación del cometa en función de los datos: se infiere que hacia el día ~160 del año 2017 la emisión de chorros asimétricos de gas consiguió que la rotación del cometa se detuviera para, a continuación, empezar a girar en sentido contrario, aumentando paulatinamente la velocidad.
El cometa estudiado es el 41P/Tuttle–Giacobini–Kresak, un pequeño cometa de aproximadamente ~1 km de diámetro que orbita el Sol en una órbita elíptica, de semieje mayor de 3,09 UA y de excentricidad 0,661 lo que hace que el perihelio sea de 1,05 UA y el afelio de 5,12 UA.
Repito, es la primera vez que se observa que los chorros de gas que emite un cometa al calentarse en su acercamiento al perihelio actúan como “cohetes de actitud” lo suficientemente potentes como para frenar, parar y finalmente invertir, la rotación de un cometa.
Podéis consultar más detalles en el estudio científico que fue publicado ayer en The Astronomical Journal, éste es el enlace gratuito: Reversal of Spin: Comet 41P/Tuttle–Giacobini–Kresak
Saludos.
Una observación posterior registrada al final del año 2017 (el círculo negro de la imagen) demostraba una rotación, ahora de nuevo rápida, de ~1,6 rotaciones/día. La curva negra es la estimación ajustada de la velocidad de rotación del cometa en función de los datos: se infiere que hacia el día ~160 del año 2017 la emisión de chorros asimétricos de gas consiguió que la rotación del cometa se detuviera para, a continuación, empezar a girar en sentido contrario, aumentando paulatinamente la velocidad.
El cometa estudiado es el 41P/Tuttle–Giacobini–Kresak, un pequeño cometa de aproximadamente ~1 km de diámetro que orbita el Sol en una órbita elíptica, de semieje mayor de 3,09 UA y de excentricidad 0,661 lo que hace que el perihelio sea de 1,05 UA y el afelio de 5,12 UA.
Repito, es la primera vez que se observa que los chorros de gas que emite un cometa al calentarse en su acercamiento al perihelio actúan como “cohetes de actitud” lo suficientemente potentes como para frenar, parar y finalmente invertir, la rotación de un cometa.
Podéis consultar más detalles en el estudio científico que fue publicado ayer en The Astronomical Journal, éste es el enlace gratuito: Reversal of Spin: Comet 41P/Tuttle–Giacobini–Kresak
Saludos.





